Mostrando entradas con la etiqueta ritmo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ritmo. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de enero de 2011

Las luces azules de Billy Larkin & the Delegates



Billy Larkin - órgano
Clifford Scott - Saxo y flauta
Hank Swarn - guitarra
Mel Brown - batería


" Las barreras del negocio discográfico se tambalean. Ya no existen las categorias musicales a las que todo músico debe aferrarse. Nos referimos a categorias como el rock and roll, el folk, el jazz, el country western, el rhythm and blues..pero los pesos pesados de cada división como Ramsey Lewis, Las Supremes, Jimmy Smith, Ray Charles, Bob Dylan o los Beatles se han encontrado con diferentes mercados solapados. Como la música de Dylan, que ha sido impactante para todos los campos relacionados con la música; o como Ramsey Lewis con un sonido que dista mucho del preferido por los habituales seguidores del Jazz. Billy Larkin and the Delegates han alcanzado todas las referencias de la música mediante un acercamiento tan fresco como distinguido.

Básicamente un trío de Jazz con un fuerte enfasis en el Blues, e inmediatamente han tenido un reconocimiento propio dentro de los círculos del Jazz, los entornos del R&B y la gente que prefiere bailar a escuchar música. Esta vez el grupo ha realizado su promesa, lo mejor está por llegar. Cuando Richard Bock y yo comenzamos a planear 'Blue Lights', se nos ocurriero que sería conveniente y natural incluir a Clifford Scott, un hombre reconocido dentro del sonido de la costa Oeste y lider de su propio grupo en L.A. Scotty aumenta las capacidades del grupo, añadiendo y embelleciendo las composiciones con su saxo tenor, saxo alto y flauta.



Como vosotros mismos podéis comprobar, Hank Swarn, el guitarrista del grupo es un hombre a tener en cuenta. Es raro que un músico tan jóven como Hank haya fundado un estilo tan directo y potente. Sus solos están continuamente bien ejecutados, y en cierto modo son la reminiscencia de un temprano Wes Montgomery. Para mi Hank Swarn será tan reconocido como Wes dentro de unos años.

La admiración de Mel Brown por Art Blakey es clara. Mel dirige duramente tocando uptempo y añade así el punto de inflexión en los blues y las baladas. Se le puede escuchar llevando el ritmo firme en 'Transfusion' por ejemplo. En su primer disco se puede comprobar, que Billy Larkin fue uno de los mejores y más dinámicos organistas de la escena, pero en 'Blue Lights' es capaz de estrechar e inventar aún mas. Escuchamos a un organista que es capaz de soltar ideas espontáneas y fluidas.
Billy Larkin, Hank Swarn y Mel Brown por si solos tienen mucho que decir, pero la cohesión del grupo viene después de tocar y viajar muchos años juntos. Esta unidad que es tristemente poco habitual en muchos grupos de Jazz es lo mejor de Billy Larkin and The Delegates.



Juntar a Clifford Scott con Billy Larkin y los Delegates suena bien en el papel pero suena mucho mejor en el disco. Cuando los cuatro músicos se juntaron en el estudio hubo un intercambio inmediato de ideas y una comunicación fluida que hizo de la sesión algo consistente e inspirador. Los Delegates y Clifford Scott aportan nuevos detalles a los standards como el que da título al album, el famoso 'Killer Joe' de Benny Golson nada tiene que envidiar al que hizo Art Farmer hace unos años, el conocido 'Dallas Blues' de Onzy Mathew, 'Transfusion' de Charles Lloyd y una de las composiciones mas bonitas de Quincy Jones, 'Quintaessence'.
También exploran los terrenos del Blues y cada composición toma un carácter nuevo. Blue Lights restablece el hecho de que Billy Larkin y los Delegates vinieron para quedarse y tienen aún mucho que decir, y además contiene una de las mejores grabaciones de Clifford Scott. "
Les Carter - KBCA Radio, Los Angeles

martes, 11 de enero de 2011

Lollipop Psicodélico

"Aquí está el debut del más nuevo y excitante grupo de los últimos 5 años. Los Blues Magoos representan la salida fuera de la música convencional de hoy. Miles de vosotros que los habéis visto actuar y todos aquellos que han echo este álbum posible, sabéis muy bien que los Blues Magoos son fundadores de una nueva revolución musical. Para aquellos que aún no han experimentado con 'sonidos psicodélicos', os invitamos a escuchar y formar parte de la re-creación. Blues Magoos comenzaron en el Night Owl Café de Greenwich Village y en poco tiempo han conquistado las mentes y la imaginación de los críticos, poetas, escritores, artistas, 'groupies', productores de discos, disk jockeys e incluso la Madison Avenue. Ellos continúan creciendo, sobre la tierra y 'underground'. Mientras tocaron en el Club Chessmate de Detroit,recientemente, acudieron unas 7000 personas en solo 12 días, lo que sorprende debido a la capacidad del club, que es de unas 300 personas. Los Magoos tienen una larga lista de conciertos, dos noches más en Detroit, una gira por Inglaterra y Japón que les mantendrá ocupados los próximos seis meses. Mientras tanto preparan un nuevo lp debido al éxito de este primer álbum. Lo han llamado 'Psychedelic Lollipop' porque después de probarlo querrás más,más y más de los increíbles Blues Magoos!"


miércoles, 29 de diciembre de 2010

Requiem por Reggie King

Hoy en DeVertigo queremos hacernos eco del artículo que Alberto Valle (The Boiler Club,Barcelona) ha realizado para la revista Ruta 66 porque parece
que no pasa el tiempo por los temas y composiciones de este seminal grupo del Londres más efervescente y es un merecido homenaje escrito tanto para Reggie King como para todos aquellos que de alguna manera hemos crecido y seguimos creciendo con su música



Reggie King y The Action,
Requiem por el amo y señor del Pop Soul

Escrito por Alberto Valle
Miércoles 01 de Diciembre de 2010 00:00



“De lo que estoy más orgulloso es de lo que grabé junto a Mighty Baby”. Esto me dijo una vez, durante una borrachuza conversación, Reggie King, el mítico cantante de los Action, ya por entonces en notable estado de decadencia física y no sólo. “Un momento” – pensé para mis adentros- “si, precisamente, Mighty Baby son los Action SIN ti!!!”. Lo pensé, pero me callé, porque –ya digo- el hombre no estaba muy fino. Me temo que estoy empezando esta casa por el tejado y que conviene hacer un repaso de la vida y milagros de este auténtico icono mod: Reginald King (n. 15/02/1945 - Londres), la voz soulera de ojos azules de la que hasta Paul Weller ha elogiado los méritos, poniéndole a la misma altura de Steve Marriott, o incluso en un plano superior: “De alguna forma, su rica y suave voz suena bastante más natural que la de Marriott”.

1,2,3, ACCIÓN!!

King era, en los 60, el cantante de una banda llamada The Action, que era el conjunto perfecto de Pop Soul de ojos azules, y que triunfaba con un sonido remarcablemente cool, basado en versiones de ese R&B y Soul que enloquecían a los Mods de la mano de Marvellettes, Wilson Pickett o Bob & Earl. A King y los suyos, Kiko Amat los describe como “los mejores fabricantes de Motown mod-esca de los 60’s”. Como buena banda Mod, The Action tuvieron un fandom muy fiel, hasta el punto de que llegaron a ser escoltados por un ejército de scooters a la entrada de Bournemouth ante una actuación incipiente, pero –a la vez- mucha mala suerte. Cuenta la leyenda que sus mismos fans, amantes obsesivos del secretismo, devotos de la exclusividad y la coolness subterránea, boicoteaban la promoción de esta banda que, a pesar de contar con George Martin como productor, no alcanzó ni un mísero número 1 en las listas de venta; a pesar de la indiscutible calidad del puñado de singles que llegó a publicar.

En 1967, su mala suerte siguió un inexorable curso. La banda –siguiendo la tendencia generalizada- pegó un giro musical y, ahora con barbas, melenas y bigotes crecidos, su enfoque se alejaba del Soul de ojos azules para proyectar su sonido en una dimensión a medio camino entre el Pop Psicodélico y el Hard Rock.

Ya con un repertorio sólido, se enfrascaron en la grabación de un disco, Rolled Gold, firme candidato a boccato di cardinale de la era dorada de la psicodelia británica si no hubiera sido por la súbita cancelación de su publicación. El disco, o –mejor dicho- las grabaciones de esas canciones maravillosas sin mayor producción que la que se pudo hacer en su breve momento pre-cierre del grifo, no verían la luz hasta 30 años después.



Tras tan sonado fracaso, y ante una progresiva diferenciación de caracteres, Reggie King abandona la banda, que se convierte primero en Azoth y, poco más tarde, en Mighty Baby. Entendámonos, King era un tío divertido y dicharachero que disfrutaba frecuentando clubes, escuchando boogie blues y dándole al morapio, mientras que los intereses del resto de la banda tiraban más hacia el Islam (religión a la que algunos de ellos acabaron catstevensescamente convirtiéndose), Gurdjeff y degustar tés asiáticos.


SEPARACIÓN Y CRUCE DE CAMINOS

A pesar de tan sonadas diferencias éticas y estéticas, el colegueo entre King y los componentes de su ex banda permaneció. Y, mientras éstos grababan sendos portentosos elepés como Mighty Baby, ya en una vena de rock y folk de alta densidad psicodélica y plagados, ambos, de exquisiteces varias; King se enfrascaba en el proceso de grabar su primer álbum en solitario. Horror Movie nunca recibió tal título, que se quedó en el más anodino Reg King, a pesar de que se respetó la portada pensada para el primer título con lo que la gente no entendía nada. El disco tuvo una cierta resonancia en EEUU, pero casi enseguida pasó a formar parte de esos discos legendarios. Sí, sí: esos de los que te pasas media juventud oyendo hablar y sólo unos pocos viejunos con pinta de bullshitting fabuladores aseveran haber escuchado alguna vez. Hasta que, claro, llega el día de su reedición y –más allá de constatar su existencia, lo cual no es poco- puedes escucharlo y valorarlo tú mismo.

Si hay algo que en Reg King se nota y mucho, es que los 60 ya habían terminado, al menos para su autor. Y no, no me refiero sólo a la década, que también (el disco es de 1971), sino a su espíritu: a ese halo entre desenfadado y alucinado; el mismo que, para entendernos, describe Joe Boyd en su imprescindible Blancas Bicicletas, en el que fecha los 60 entre finales de los 50 y principios de los 70.

Aquí se nota que todo eso ha terminado y ello queda plasmado en sonido que, pese a llegar a recuperar un par de piezas del malogrado Rolled Gold, resulta amargo, a momentos incluso lóbrego. Enrarecido. Como si una angustia se hubiera apoderado del alma de Reg King, consciente de que hay algo que no volverá. Pero algo más descubrí cuando la reedición de este rarísimo disco llegó a mis manos: En este elepé, los músicos que participan son –entre otros, como por ejemplo Brian Auger (quien, a pesar de todas las pruebas ‘en contra’, siempre negó participar en este disco)- sus ex compañeros de correrías, Mighty Baby.


“No estabas loco, Reggie amigo, es cierto que grabaste con los babys; y menuda obra maestra paristeis juntos, caramba!”. Eso me habría gustado decirle. Me gustaría decirselo ahora, de hecho. Pero supongo que ya es tarde.



ANONIMATO COMPULSIVO


Una tremenda caída por unas escaleras, acontecida en algún momento de los 70, dejó muy maltrecho a Reggie y le apartó de los escenarios para verle ir y venir por hospitales y centros de salud, la memoria maltrecha y los nexos cerebrales altamente dañados. Una vez recuperado, decidió olvidar su carrera discográfica a pesar de contar con fans de enjundia, tal y como él mismo reconocería en una de sus escasas charlas públicas en esa década: “Hace poco estaba yo en el Dingwalls viendo a Dr.Feelgood, ese nuevo grupo con su guitarrista demente de mirada fija, cuando de pronto Robert Plant se acercó a mi mesa acompañado por su mánager y su séquito y dijo: ‘Tú eres Reggie King! Siempre iba a verte. Erais los mejores’. Yo le podría haber dicho: ‘pues entonces invierte algo de dinero en mí’ pero nunca me rebajaría de esa manera. Siempre he sido demasiado vago para eso”.


VUELTA A LAS ESTANTERIAS DE DISCOS

En el imprescindible Something beginning with O, el autor Kevin Pearce –que dedica un extenso panegírico a los Action, explica una interesante anécdota: “A finales de los ochenta una madre fue al Erith College, en el sur de Londres, una escuela para adultos subvencionada por el gobierno, y allí se encontró con un señor extraño y pequeñito, un verdadero gentleman dandy del Swinging London, que argüía haber cantado con un grupo de joven. En su casa la madre mencionó a su familia que el señor se llamaba Reggie King. Su asombrado hijo le enseñó la portada de The Ultimate Action; ‘Dios mio, es él’, dijo. ‘El cabello, el traje, todo’. El auténtico Reggie King perfectamente conservado. La imagen, la voz, la figura. Podía no ser rico ni reconocido, pero había sido el mejor. Eso es lo que importa”.



The Ultimate Action fue la recopilación editada por el sello Edsel que rescató en 1980 a The Action del olvido, y en la que incluso participó Weller, firmando unas bonitas notas de contraportada donde se hablaba de todos los ingredientes mágicos: de soul de ojos azules, de chicos montados en scooters, de infinito amor hacia la Tamla Motown y de mandíbulas batientes en oscuros clubes donde se viste con traje tónic. Pero lo más importante, The Ultimate Action volvía a colocar en las estanterías de las tiendas de discos a The Action, y generaba una nueva legión de fans, enamorados de ese puñado de canciones y de la voz que las cantaba. A pesar de ello (y de la posterior edición, siempre por parte de Edsel, del material inédito de Azoth, eso sí: malintencionadamente firmada como The Action), King decidió seguir en el anonimato y no volver a subirse a un escenario. Aún así, la semilla estaba plantada, y toda una generación de mods y fans de los sesenta iban a hacer suyo un grupo que había existido incluso antes de que ellos nacieran.


PHIL COLLINS Y EL MERECIDO HOMENAJE

A mediados de los 90, King tenía, sin duda, el gusanillo. Tenía ganas de volver a cantar y así lo hacía de vez en cuando, acompañando en la sala de ensayos a un grupo de pop de su barrio llamado Dog. Tanto éstos, como la antes mencionada legión de mods y fans en general cosechados con el paso de los años, le rogaban que se animara, y volviera a subirse a los escenarios. Pero no había manera, aquello sólo parecía fruto de la primaria voluntad de matar a ese gusanillo: el de berrear un poco en la intimidad. Así siguió todo hasta que, en un esfuerzo conjunto, la organización 60s The New Untouchables y Phil Collins (sí, el mismo, quien nunca negó que “The Action siempre fueron mi banda favorita”) unieron fuerzas no sólo para reconducir a King sobre los escenarios, sino para hacerlo con su primera banda, The Action, junta de nuevo. Una vuelta al ruedo que fructificó en el rodaje de un vídeo (con première en un céntrico cine londinense incluida), en la exhumación de sus grabaciones para la BBC (que hasta incluyen una muy bizarra revisión del India de John Coltrane) y una serie de conciertos en que la ternura de volver a ver a un King emocionado sobre un escenario lograba eclipsar la tristeza de ver a aquel pobre hombre con poca voz, muchas arrugas y una aura de tristeza, de cosas que no volverán, orbitando alrededor de su enclenque figura.



EPÍLOGOS, MUERTES Y ÚLTIMAS CABALGATAS


A veces, cuando pienso en aquel concierto y aquella posterior conversación bizarra con King con la que empezaba estas breves líneas, me gusta pensar que él sabía que aquella reunión era algo así como su última cabalgata. Y que en todo momento era consciente de que aquello no podía durar muchísimo más. Que, en fin, era como decir, me voy en dos telediarios, pero lo haré con un bonito traje puesto, cantando a Marvin Gaye y explicando anécdotas a los más jóvenes de las que ni siquiera yo me acuerdo bien. El 15 de enero de este mismo año, Mike “Ace” Evans, bajista de la banda, nos dejaba. Este pasado 8 de octubre le seguía King. Con ellos, se van dos piezas claves para entender el Pop anglosajón de los 60. Con ellos se van centenares de buenos recuerdos, pasados en habitaciones solitarias, inundadas por su música, o en clubes con pistas de baile a rebosar mientras las siete pulgas de un sencillo liberan, aguja mediante, toda la potencia vocal con la que King fue capaz de desgañitarse bajo órdenes de George Martin.

Sé que suena tópico, pero es verdad: ellos se han ido,
pero siempre nos quedará la acción.

ALBERTO VALLE

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Champion Jack Dupree, el Blues campeón I




"Nací en New Orleans un 4 de Julio de 1910, mis padres murieron mientras se quemaba nuestra casa cuando era un niño, después ingresé en el horfanato"

Así comienza la historia de Jack Dupree. Lo suficientemente interesante, incluso tres detalles coinciden con la biografía de Louis Armstrong. Ambos nacieron en New Orleans el 4 de Julio (con diez años de diferencia, Armstrong nació en 1900); ambos asistieron al 'Colored Waifs' Home For Boys' tal y como se describe en Satchmo,la autobiografía de Louis Armstrong:

"Cuando dejé el horfanato tenía 14 años, una mujer llamada Olivia Gordon me recogió. Fue la única madre que conocí. Aunque tenía 7 hijos, hizo todo lo posible por darme un hogar"

La vida en los barrios mas pobres y desatendidos de New Orleans en los años 20 era dura y cruel. Muchos escritores han hablado de la pobreza y violencia de entonces. Hay macarras y chorizos, navajeros y pistoleros, son vicio y love-affairs ardientes de los que lleva hablando siglos el Blues de New Orleans. Joyas, brillantes, derroche y otras degradaciones envueltas en una espiral de vértigo.

"Pasé mucho tiempo en las calles y en los clubs.
Tenía un protector, se llamaba 'Drive 'em down' y tocaba el piano en muchos sitios donde se movía la gente enrollada de New Orleans. Servían whisky y bebidas caseras. Drive 'em down me dejaba sentarse a su lado mientras tocaba, despues comenzó a llamarme 'hijo' y enseñarme su estilo al piano. Nunca tuve otro profesor."


Cuando Dupree era tan solo un adolescente en New Orleans, los músicos de jazz conocidos como los padres fundadores del estilo, Freddie Keppard, King Oliver, Kid Oury y Louis Armstrong se buscaban la vida en California, Chicago y New York, aunque mientras tanto la base del estilo que ellos crearon estaba lejos de empobrecerse.


"Drive 'em down murió en 1930, desde entonces comenzé a tocar el piano profesionalmente. Al principio me sentía cómodo tocando versiones de sus temas como su versión de 'How Low Stack-o-Lee' y otras baladas de blues tradicionales que el me ensenó."


Pero como es habitual en los grandes del género, el repertorio de Jack Dupree se componía de temas compuestos por el mismo. Aunque es el primero en admitir que sus temas son una libre adaptación de los temas tradicionales.
Como su versión de Stack-o-Lee y Frankie& Johnny por ejemplo, y otras muchas que han prevalecido con el tiempo.
Hay muchas versiones diferentes de Stack-o-Lee, algunas se pueden encontrar en 'On a train of negro folk songs' y el 'Book of Negro folklore'. La versión de 1925 que hizo Ma Rainey cuenta entre los preferidos de los coleccionistas. La version de Jack Dupree es completamente distinta a las alderedor de 555 versiones que existen del tema.

"La depresión fue muy dura con los músicos, no había demasiado trabajo y nos pagaban muy poco, a mi me pagaban $1.50 en cada actuación y debia estar contento con eso, supongo. Cuando las cosas estaban tranquilas, me iba a boxear para vivir un poco. Boxee durante los años 30 y no se me daba nada mal; accidentalmente así es como empezaron a llamarme 'Champion'. El boxeo me llevo al norte y en 1940 tuve mi primer combate profesional. Recuerdo que fue en Indianapolis , batí en el decimo round a Battling Bozoo"


Indianapolis fue el hogar de Jack durante muchos años.

sábado, 20 de noviembre de 2010

the beat goes on


Mientras el jazz en los 50 se movia hacia niveles mas altos de
intelectualismo, sofisticación y esotérica tomando prestado las formas,
escritura, acordes y ritmos del clasicismo contemporáneo,el rock and roll
tomó su inevitable funcion de acompañamiento y excitantes movimientos
corporales. Con el paso de los años el Jazz se tornó más introspectivo,
más cerebral, mas 'concerto', con politonalidad y polirritmos
adentrándose en el área peligrosa del no-tiempo,no-melodia y no-forma.

Curiosamente el rock, que comenzó con una banal combinación
de tres acordes, ritmo furioso y melodías gritonas, con el tiempo
se adentró en en la modalidad, la polirritmia y formas libres que
dieron al folk-rock, la raga, el rock psicodélico y el soul un caracter
provocativo y juguetón. Los chicos que estaban del lado del rock and roll, evidentemente flirteaban con elementos del Jazz, bien de Jazz moderno o tradicional,y finalmente surgió el inevitable matrimonio musical.Como muchos jazzmen, esto requería un alma intrépida que buscase llegar a una mayor audiencia sin complejos de estilo.

A lo largo de los años, Herbie Mann ha tenido que esquivar el ojo-snob de los críticos de clase alta, quienes miden a los artistas de Jazz con cifras y tamaños.Apesar del impacto que tuvo su actuación en el festival de Newport, el respaldo que tuvo en clubs como el Village Gate y el caluroso recibimiento de sus nuevos álbumes, Herbie tuvo que luchar por sus honores.Su papel como intérprete de composiciones Afro-cubanas, fue desde luego bien admirado y reconocido por su impecable estilo, a la hora de exprimir el zumbido de la flauta travesera, pero lo que que sugiere verdadero interéses su esfuerzo compositivo. Sonny Bono, el alocado compositor y arreglista de Sonny y Cher,escribió inicialmente 'the beat goes on' pero en la versión de Herbie Mann podemos escuchar la electricidad y la dinámica del rock and roll, el ritmo shockeante de una Fender en cuatro tiempos y multitud de ritmos modulados con el sonido bucólico de la flauta de Mann.

Llámese el estilo rock afro-cubano, bossa-rock o Jazz-on-the-rocks, Herbie Mann ofrece un delicioso, asincopado y extrovertido ritmo para chasquear los dedos con 'el watusi crowd'

domingo, 22 de noviembre de 2009

SAM THE SHAM and THE PHARAOHS



Domingo Samudio muestra sus dientes blancos en
una de esas sonrisas que muestra cuando habla.
Un pequeño pendiente de oro reluce en su oreja derecha y
destaca sobre su negra barba.
Domingo, más conocido como Sam the Sham
responde algunas preguntas.
- ‘Cual es tu ambición?’
“Me gustaria hacer muchas cosas en muchos campos, la vida es corta,
hay gente corriendo de un lado a otro del mundo a 17,000 millas
por hora, hoy estan hablando de viajar a través del espacio y
aquí en la Tierra vivimos como mucho 65 años.
Supongo que por esto nunca me rindo”
Sam, vestido de negro, camisa blanca y pajarita,
estará esta noche en el Mid South Colliseum para un show
al que fueron invitadas unas 4000 personas, muchas de ellas jóvenes.
Con el están en el camerino The Pharaohs,
que entusiasmaron al mundo con sun single ‘Wooly Bully’.
Sam, de 24 años es originario de Dallas, Texas donde aun viven
su padre, su hermano y su hermana, su hermano es cirujano,
su hermana, profesora.
- Por qué te pusiste ese nombre?
“Bueno, Samudio era muy largo, de ahí viene Sam,
cuando comenzé en la música no tocaba ningun instrumento
(ahora toca el órgano), solía cantar, bailar y hacer comentarios,
‘shamming’ es cuando haces esto.
Sam, que parece un sultán, fue sincero hablando de sus fans,
“Los chicos están con nosotros aunque nuestro éxito
es reciente y aún no lo apreciamos tanto”.

por Jack Martin
Memphis, Tennessee 1965


sábado, 7 de noviembre de 2009

PEREZ PRADO; O DECIR MAMBO



Damaso Perez Prado, o mas conocido como "car´e foca" es una de las figuras indiscutibles del Mambo,y de toda la musica tradicional cubana, siempre intentando dar una vuelta mas de tuerca a los sonidos que creaba. Nacido en "matanzas" ,Cuba en 1916 no llego a inventar el ritmo, que venia sonando desde los años 30 , pero si que fue uno de sus mayores difusores a nivel mundial.
En 1948 la isla no estaba preparada para las excentricidades de car´e foca , y emigra a Mexico donde se convierte en estrella y graba para RCA VICTOR. Creador del mambo 5, mambo 8, la niña popoff... y demas joyitas, solo abandono este pais en los años 50 por discrepancias con el gobierno que le prohibio tocar el himno nacional a ritmo de mambo. En 1980 adquiere la nacionalidad azteca y fallece en 1989 en Ciudad de Mexico a los 72 años